Lunes, 02 Enero 2012 19:37

Violencia? ...

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Violència no gràcies

Violencia? No, gracias!

Hace varios años en diferentes jornadas y congresos sobre violencia, se empezó a introducir el concepto de "violencia gratuita" [1] cuando se consideraba que la violencia que se ejercía sobre las personas o las cosas, se hacía sin intención de sacar provecho. Se podría decir que esa violencia no tenía ánimo de lucro, que se hacía porque sí, por ganas de hacer daño.
Se pretendía de alguna manera separar la violencia que representaba la consecución de una finalidad concreta: una bolsa, un coche, una joya, etc., De la violencia por sí misma: quemar una papelera, reventar un cajero automático, ...

No se trataba de justificar ningún tipo de violencia específica pero si poder hacer una clasificación funcional, para poder comprender mejor los factores precipitadores de cada una de las situaciones.
Con el paso del tiempo, ha ido sustituyendo este concepto por violencia innecesaria, violencia no funcional, violencia injustificada o vandalismo, según cuáles sean los autores de la misma.
Desgraciadamente la violencia, gratuita o no, sigue formando parte de nuestra vida cotidiana. Violencia innecesaria e injustificada siempre, venga de donde venga, la protagonice quien la protagonice. Violencia que lleva mucho sufrimiento y que a veces MATA.
La violencia constituye una de las lacras más grandes de la sociedad actual. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaba en su informe 2006, que la violencia entre las personas era la causa de aproximadamente 850.000 muertes al año. Concretamente en México, desde 2006 hasta 2009, han muerto 1.200 menores de edad (del total de 28.000 personas) debido a la violencia ejercida por el crimen organizado.[2]
Otro estudio, Small Arms Survey [3], afirma que por causa de la violencia (datos 2008), de 800.000 muertes por criminalidad el año, 500.000 se producen en "países sin guerra".
En España, entre 2003 y 2011, han muerto 539 mujeres por violencia de género. También 140.000 niños y niñas sufren violencia en sus hogares[4]. La familia es un núcleo de violencia muy importante en nuestra sociedad. Niños que dicen que sus padres les pegan con frecuencia. Mujeres que sufren violencia de género y sus hijos e hijas son receptores de sus consecuencias. Niños y adolescentes que viven y crecen en entornos violentos y que por extensión, la violencia, también les afecta de manera más o menos directa.
En términos generales, afirmamos que hay violencia cuando alguien somete a otra persona a sus deseos y voluntades por considerarla inferior y por creerse con el derecho y la justificación para hacerlo. Identificamos situaciones de violencia con la utilización de la fuerza, del dominio, de la invasión, de la obligación y del abuso de poder de unas personas hacia otras.
El no reconocimiento del otro como una persona con los mismos derechos y deberes, la no aceptación de las diferencias, provoca dudas, desconfianza, malestares, falta de diálogo, intolerancia y, como consecuencia de todo ello, conflictos y violencia.
De manera descriptiva se entiende la violencia como aquellas conductas intencionales que utilizan el uso de la fuerza, la intimidación, la coacción moral, en contra de la voluntad de quien las recibe y que provoca en la persona o personas objeto de estas acciones violentas, miedo y sufrimiento sobre sí mismas, sus familias o sobre sus propiedades.
A veces resulta difícil definir la violencia. La violencia se percibe y se define en función de los valores y de las dinámicas que rigen el grupo social y cultural de referencia. En este sentido, tiene una conceptualización muy subjetiva y es por eso que determinadas situaciones resulten violentas para unas personas y más tolerables para otros.
La violencia no es innata, se construye a partir de la socialización que realiza cada cultura mediante sus agentes de socialización: la familia, la escuela, las amistades, los grupos sociales, los medios de comunicación, etc. Una personalidad violenta se va formando con la interacción entre las características personales y el ambiente.
Esta violencia se manifiesta de muchas maneras diferentes: violencia estructural, violencia política, drogas, incivismo, cuerpos de seguridad, conflictos bélicos, fanatismos, abusos sexuales, violaciones, pederastas, prostitución, malos tratos físicos, psicológicos y emocionales, explotación laboral, corrupción , asesinatos suicidios, racismo y xenofobia, secuestros, terrorismo, entre otros.
Sabucedo y Sanmartin (2007)[5], clasifican las formas que adopta la violencia, para su reflexión, su estudio y su intervención, en los siguientes bloques: contexto familiar (violencia intrafamiliar contra la mujer, violencia intrafamiliar contra las criaturas, contra las personas mayores); contexto escolar (violencia entre iguales, acoso escolar o bullying); contexto laboral (acoso psicológico en el trabajo o mobbing); contexto político (violencia política, terrorismo, genocidio y otras violencias de grupo); contexto comunitario (delincuencia juvenil, crimen organizado, psicópatas y asesinos en serie); contexto cultural (violencia y medios de comunicación, cultura y violencia).
Hay que tener muy presente que cualquier acto violento, es una conducta que responde a algún síntoma o causa. Hay diferentes teorías explicativas que desde hace más de cien años se han acercado al fenómeno de la violencia. Una característica común a la que llegan la mayoría de las teorías explicativas, es que las personas que practican o que utilizan la violencia para comunicarse y relacionarse con los demás tienen un "bajo nivel a la frustración".
Cada teoría intenta justificar desde su conceptualización, las razones compensatorias que encuentran los individuos para superar esta frustración. Las teorías explicativas clásicas se pueden clasificar en: teorías biológicas; teorías psicológicas y psicoanalíticas, teorías sociológicas, teorías psicosociales.
Desde la perspectiva educativa la teoría de que resulta más significativa, es la del aprendizaje social (enmarcada dentro de las teorías psicosociales). Algunas teorías van más allá de encontrar la explicación a la violencia y buscan argumentos en las teorías de la no violencia y de educación para la paz, destacando los beneficios que conlleva saber hacer frente a la violencia y disponer de alternativas que no sean estrictamente respuestas violentas.
Si retomamos el tema de la frustración, hay un verdadero choque entre el nivel estructural, cultural y personal, que lleva a muchas personas a intentar llegar a los estándares de felicidad, belleza, prestigio, poder, etc. que diariamente nos llegan por los medios de comunicación y la publicidad. Los cambios constantes y acelerados en nuestra sociedad tienen una gran incidencia en los diferentes contextos de socialización (dificultad de asimilación, desorientación, prisa, hiperactividad, etc.), Si además se añade el cuestionamiento a las autoridades tradicionales (familia y escuela) y la sobrevaloración de unos estilos de vida marcados por el consumo y el vivir peligrosamente, la conclusión es que se ha tocado fondo.
A todo esto, hay que añadir unas perspectivas de futuro inciertas, con dificultad de predecir a partir de "los análisis clásicas". El futuro tiene una importancia esencial en nuestra vida diaria y resulta difícil intentar construir un mundo nuevo y mejor, a partir de un sistema de creencias antiguo.
Tenemos que pensar qué valores predominan hoy? y qué valores queremos conseguir? Valores por los que vale la pena trabajar, valores éticos universales: la responsabilidad, el respeto, la solidaridad, la justicia y la honradez. De estos valores derivan unos compromisos básicos para la convivencia humana.
Nuestra vida, nuestra historia personal y social, se va escribiendo según los valores que elegimos, adquirimos y practicamos.

 

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[1] Jornades sobre Joventut i nova violència urbana (1994). Govern Civil de Barcelona.
[2] El Mundo.es, 26-10-2010.
[3] "La carga global de la violencia armada". Small Arms Survey, 27-10-2011.
[4] Vidal, F.; Mota, R. (2008). Encuesta de Infancia en España, 2008. Fundación SM-Universidad Pontificia Comillas-ICAI-ICADE-El Movimiento Junior. Presentació resultats de l'enquesta l'11 de setembre de 2008. Actualització dades 14-12-2011, Dra. Isabel Lázaro. Cátedra Santander de Derecho y Menores. Universidad Pontificia Comillas.
[5] Sabucedo, J.M. ; Sanmartín, J. (eds.) (2007). Los escenarios de la violencia. Madrid: CRS. Serie Estudios sobre violencia (vol.14)


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Carme Panchón

Dra. Carme Panchón i Iglesias

Professora titular Facultat de Pedagogia. Universitat de Barcelona.

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